A diferencia del dolor agudo, el dolor crónico no cubre la función de defender al organismo, siendo en sí mismo una condición que afecta la calidad de vida. Aunque no haya en el organismo una lesión que lo pueda justificar, el cerebro de la persona que padece dolor crónico sigue interpretando estímulos inofensivos como dolor. Con el tiempo, el dolor crónico deja de responder a la medicación analgésica. Se trata de un problema complejo, que implica sensibilidad del sistema nervioso.…